Acerca de nosotros

Al terminar mi carrera de Derecho, encaminé mis pasos dentro de la misma Universidad hacia la psicología, a través de la Maestría en Orientación y Desarrollo Humano en la Universidad Ibero-Americana. Mi primer gran encuentro con el pensamiento integrador u holístico del ser humano, de la vida, de la realidad. Carls Rogers se convirtió en una visión liberadora y expansiva para el ejercicio de mi quehacer como abogada. MI insatisfacción derivada de mi práctica profesional como Abogada postulante y mi convicción de que la ciencia del Derecho, la Psicología, y la Filosofía se encontraban íntimamente ligadas en forma y contenido, me invitaba a crear un despacho multidisciplinario e integrativo para la atención de los conflictos. No encontré ni los medios ni la escucha a esta inquietud. La psicología, el derecho y el desarrollo humano cuidaban celosamente el campo de su quehacer profesional. Hoy las cosas han cambiado. Los psicoanalistas empiezan a sugerir: “Hay que sacar el diván del consultorio” (parafraseando a Martha Geréz, psicoanalista Argentina)

Mi segundo gran momento con el pensamiento integrador y holístico fue mi primer embarazo, que me encaminó hacia la educación de la psicología obstétrica y me capacité como Instructora de parto psico-profiláctico. Mi fascinación por la vida era desbordante.

Integré a mi vida los principios de la psicoprofiláxis, “El parto como filosofía de vida”. Con el nacimiento de mis hijos, la primera mujer y el segundo hombre, los dos en una maravillosa y transformadora experiencia con el parto natural. Comprendí y re-signifiqué que el parto es un proceso natural, normal y saludable”.

“Un conflicto es natural, normal y saludable”

La atención al conflicto o su abordaje desde el paradigma de fragmentación y simplificación para su resolución en un proceso distócico, similar a las intervenciones innecesarias en un proceso de parto natural. Cuando se interviene innecesariamente, se conduce, o se acelera, se inhibe un proceso normal que da origen al nacimiento de una nueva mirada de la vida, al nacimiento de un acuerdo o solución. Como resultado se abortan las acciones que acortan la brecha y construyen la paz y se pierde la oportunidad de hacernos cargo de nuestras vidas.

MI proceso de divorcio me lleva a una cita derivada de múltiples causalidades y me encuentro con la Mediación Familiar en 1998 aproximadamente, muy nueva para México pero no para el Mundo. Un tercer gran momento con el pensamiento integrador.

Decidimos acudir a la mediación y experimenté la transformación que genera hacerme cargo de mis conflictos, no delegarlos a un abogado, ni a un juez, y ser transformada por mi voluntad de encontrar acuerdos equitativos en un ambiente seguro, confiable y por una persona neutral que con su respeto, compañía y profesionalismo en técnicas de comunicación nos ofreció la oportunidad de parir nuestra nueva realidad. Más adelante me capacito como Mediadora en conflictos.

Mi reunión con la filosofía a través del estudio de la Musicosophía, metodología que estudia la escucha consciente de la música clásica, a la cual me dedique por 10 años, en éste viaje de desarrollo de habilidades y competencias dentro de la escucha es que me encuentro con el mundo fascinante y poderoso del Coaching Ontológico. A partir de aquí todo hace sentido y es el Coaching el que me permite por fin, hacer posible este matrimonio: Derecho, Psicología y Filosofía a través de un modelo transformacional del conflicto.

A lo largo de mi desarrollo profesional he adquirido experiencia en intervenir en conflictos, familiares, en el sector salud, escolares, empresariales (derivada de mis negocios).

En capacitación creando y dirigiendo Centros de desarrollo humano, programas de Escuela para padres, programas en desarrollo de competencias empresariales.